La economía circular se vuelve útil en una imprenta cuando deja de tratarse como una declaración general y se aplica a un flujo concreto. Hay que saber cuánto material entra, qué parte cumple su función, qué puede evitarse, qué vuelve a utilizarse, qué destino recibe el residuo y hasta dónde alcanza la evidencia. El objetivo no es obtener un porcentaje atractivo, sino tomar mejores decisiones de diseño, compra y producción sin desplazar el impacto ni comprometer el producto.
La primera decisión: no intentar medir toda la planta
El punto de partida más manejable es una familia de productos con materiales y procesos relativamente estables: un estuche de cartoncillo, una etiqueta, una pieza de metal decorado o un embalaje flexible determinado. Medir toda la organización desde el primer día suele mezclar funciones, formatos y destinos distintos hasta obtener una cifra difícil de interpretar.
Para esa familia deben fijarse cinco elementos antes de abrir una hoja de cálculo:
- Función: qué debe hacer el producto y durante cuánto tiempo.
- Unidad: por ejemplo, 1.000 unidades conformes o una tonelada de producto útil.
- Frontera: qué etapas, materiales y centros quedan incluidos.
- Periodo: lote, mes o campaña que se va a comparar.
- Decisión: qué se pretende mejorar: evitar material, organizar un retorno, cambiar una estructura o verificar una alegación.
La función es el primer criterio de aceptación. Un envase más ligero que pierde protección, una etiqueta que se desprende o un recubrimiento que deja de resistir el uso no representan una mejora circular, aunque consuman menos material.
Un ejemplo práctico: qué revela un balance sencillo
Supongamos una familia de envases impresos para la que se emiten desde almacén 1.000 kg de sustrato durante un periodo. La frontera comienza con esa entrega a producción y termina con producto, material devuelto, residuos y diferencia; no incluye el inventario general del almacén. El caso es ficticio y solo sirve para mostrar el razonamiento; no representa un rendimiento sectorial.
| Salida al cierre del periodo | Cantidad | Lectura operativa |
|---|---|---|
| Producto conforme con destino útil | 830 kg | Cumple la función y responde a una cantidad necesaria o acordada. |
| Sobreproducción conforme sin uso previsto | 20 kg | No es rechazo, pero puede convertirse en residuo si no existe una necesidad real. |
| Sustrato devuelto a existencias | 15 kg | Se registra como retorno a existencias si conserva identificación y estado; la reutilización solo se confirma cuando vuelve a consumirse. |
| Recortes y rechazos segregados con destino documentado | 125 kg | La transferencia está acreditada; todavía no demuestra cuánto material se recicló efectivamente. |
| Residuo mezclado | 5 kg | Su mezcla puede limitar el aprovechamiento y requiere un destino propio. |
| Diferencia provisional sin explicar | 5 kg | Debe investigarse antes de utilizar el balance para una comunicación externa. |
| Total | 1.000 kg | La suma alcanza 1.000 kg porque incluye una diferencia provisional de 5 kg; el balance no está técnicamente cerrado hasta explicarla. |
El balance no produce por sí solo un diagnóstico, pero ordena las preguntas. En este caso, la prioridad no sería celebrar los 125 kg enviados a una operación de reciclado. Primero habría que revisar los 20 kg de sobreproducción, explicar la diferencia de 5 kg, localizar las causas de recortes y rechazos y confirmar qué ocurre aguas abajo.
También impide formular dos mensajes engañosos: no puede afirmarse que el 100 % del residuo se recicla, porque existe un flujo mezclado y no se conoce el rendimiento final; tampoco que el 85 % del material se convierte en producto útil, porque 20 kg conformes carecen de una necesidad demostrada. El producto útil representa 830 / 1.000 × 100 = 83 % dentro de esta frontera.
Qué comparte con el control de mermas y qué añade la circularidad
El balance de ajustes, recortes, rechazos, reprocesos y sobreproducción pertenece al control de mermas. Es inevitable utilizarlo aquí porque una empresa no puede gestionar la circularidad de un material cuya pérdida desconoce. Sin embargo, ambos enfoques responden a preguntas distintas.
El control de mermas localiza dónde se pierde material y cómo evitarlo sin rebajar la conformidad. La circularidad continúa desde ese punto y pregunta además:
- si el sobrante puede volver a utilizarse sin convertirse en residuo;
- si palés, mandriles, separadores o recipientes pueden retornar a otro ciclo;
- si el diseño mantiene la función con menos material o facilita una separación posterior;
- si el contenido reciclado está documentado para el componente y lote correctos;
- ¿Qué operación recibe el residuo y qué resultado puede probarse realmente?
- ¿Qué afirmación ambiental puede sostenerse sin extender una mejora parcial al producto completo?
Por eso no conviene repetir en este artículo todo el análisis de causas de merma. El dato de producción es la entrada; el contenido diferencial está en organizar los circuitos, comprobar la cadena de evidencia y decidir qué mejora conserva más valor.
Cómo dibujar el flujo material
El mapa puede hacerse sobre una hoja, siguiendo físicamente el material desde la recepción hasta la expedición. Antes de formular la igualdad, hay que decidir si se mide una orden de producción o un periodo que incluye almacén y producción. Ambas fronteras son válidas, pero no deben mezclarse.
Para una orden de producción, una igualdad útil es:
Material emitido = producto útil + sobreproducción + material devuelto a existencias + residuos + diferencia.
Para un periodo que incluye almacén y producción, puede utilizarse:
Entradas externas + inventarios iniciales = salidas del sistema + residuos + inventarios finales + diferencia.
En el segundo caso, el material devuelto al almacén es un movimiento interno y no se suma aparte: ya forma parte del inventario final. En esa igualdad, “salidas del sistema” excluye los residuos, que se registran en su propia partida, e “inventarios finales” excluye lo ya clasificado como residuo. Del mismo modo, una sobreproducción conservada como producto terminado debe figurar como inventario final, no simultáneamente como salida y como existencias. Si al corte queda material en proceso, debe añadirse como inventario y no forzarse dentro de la diferencia.
Las cantidades deben expresarse en una unidad común. No es válido sumar hojas de formatos diferentes ni mezclar masa de sustrato con litros de barniz. Tintas, barnices, adhesivos, productos de limpieza, formas impresoras y embalajes de transporte pueden requerir balances separados.
Para cada corriente conviene anotar:
- Material, especificación, lote y proveedor;
- Cantidad y método de medición;
- Punto donde se genera o cambia de estado;
- Responsable del registro;
- Destino interno o externo;
- Documento que sostiene el dato;
- Incertidumbre, estimación o información ausente.
La diferencia de balance no debe repartirse automáticamente entre las salidas. Puede proceder de cambios de inventario, humedad, conversiones incorrectas, tara, registros tardíos o material que nunca se pesó. Registrar provisionalmente la diferencia permite hacer visible la brecha, pero no equivale a cerrar el balance. Aunque una brecha pequeña no garantiza una clasificación correcta, una brecha elevada debilita cualquier conclusión.
Seis indicadores suficientes para empezar
PortalGraf propone comenzar con pocos indicadores y conservar siempre los datos de origen. Son herramientas operativas, no fórmulas obligatorias de una norma ni objetivos universales.
| Indicador | Cálculo propuesto | Precaución |
|---|---|---|
| Rendimiento útil | Material incorporado a producto conforme y necesario / material emitido × 100 | No sumar sobreproducción sin destino útil. |
| Tasa de retorno apto | Unidades devueltas y aceptadas como aptas / unidades expedidas en la cohorte × 100 | Mide el retorno, no demuestra que las unidades hayan vuelto a utilizarse. |
| Reutilización efectiva | Unidades retornadas que vuelven efectivamente al uso / unidades retornadas aptas de la misma cohorte × 100 | Registrar también bajas, tiempo de retorno y número de ciclos. |
| Contenido reciclado documentado | Masa reciclada documentada / masa total de la misma categoría de material × 100 | Limitar el resultado al componente y lote respaldados. |
| Destino documentado | Residuo con transferencia y operación documentadas / residuo total × 100 | Mide trazabilidad, no reciclado efectivo. |
| Brecha de cierre | |Material disponible − material contabilizado| / material disponible × 100 | Definir el material disponible según la frontera e investigar la brecha sin ocultarla mediante estimaciones no identificadas. |
Cuando cambia la función, la frontera, el método o la unidad, debe abrirse una nueva línea base o recalcularse la serie. Comparar porcentajes construidos con denominadores distintos es una de las formas más sencillas de obtener una mejora aparente.
Priorizar: prevenir antes que gestionar
La Directiva 2008/98/CE sobre los residuos sitúa la prevención por delante de la preparación para la reutilización, el reciclado, otras formas de valorización y la eliminación. También contempla que, para un flujo concreto, el pensamiento de ciclo de vida pueda fundamentar una opción con mejor resultado ambiental global.
Tras cerrar el balance, las oportunidades pueden revisarse en ese orden:
1. Evitar que el material entre o se convierta en pérdida
- Ajustar la cantidad a la necesidad real y controlar versiones obsoletas;
- Mejorar formato, imposición, desarrollo o ancho de bobina;
- Estabilizar preparación y proceso antes de reducir márgenes técnicos;
- Eliminar un componente solo después de validar la función del conjunto.
2. Mantener productos y componentes en uso
- Devolver a existencias sobrantes identificados y aptos;
- crear circuitos para palés, mandriles, separadores y contenedores;
- Acordar limpieza, inspección, número de ciclos, propiedad y criterio de baja;
- Evitar llamar reutilización al almacenamiento sin un uso posterior confirmado.
3. Mejorar la separación y el tratamiento
- Separar en el punto donde se genera el residuo;
- Definir qué contaminación acepta el gestor;
- Registrar masas, documentos y operación declarada;
- Solicitar evidencia aguas abajo cuando la afirmación dependa del resultado final.
Cuatro circuitos que una imprenta puede trabajar
| Circuito | Acción práctica | Evidencia mínima | Riesgo que debe controlarse |
|---|---|---|---|
| Interno | Devolver sustrato o producto auxiliar apto a un stock identificado y utilizarlo en una orden posterior. | Lote, cantidad, estado, ubicación, fecha y consumo posterior. | Acumular sobrantes degradados o perder trazabilidad y compatibilidad. |
| Proveedor–imprenta | Retornar palés, mandriles, recipientes o embalajes para otro ciclo. | Unidades expedidas, devueltas, aceptadas, dadas de baja y tiempo de retorno. | Que la logística, limpieza o pérdida de elementos anule la ventaja prevista. |
| Imprenta–cliente | Rediseñar embalaje de transporte, reducir sobreproducción o recuperar elementos reutilizables. | Acuerdo de responsabilidades, función, ciclos, incidencias y cantidades. | Trasladar coste, residuos o riesgo al cliente sin mejorar el sistema completo. |
| Residuo–tratamiento | Separar corrientes compatibles y verificar la operación y el resultado disponible. | Peso, traslado, aceptación, operación y, si existe, rendimiento aguas abajo. | Confundir entrega al gestor con material efectivamente reciclado. |
El producto completo debe seguir funcionando
Papel y cartón
Origen de la fibra, contenido reciclado y reciclabilidad son atributos distintos. Tintas, barnices, adhesivos, laminados y componentes no papeleros pueden influir en el tratamiento. Los criterios de la etiqueta ecológica de la UE para papel impreso son un ejemplo oficial de evaluación más amplia: incluyen materiales, sustancias, emisiones, energía, residuos, aptitud para el uso y aspectos de reciclabilidad. No convierten automáticamente en elegible ningún producto de una imprenta.
Metal decorado
El metal suele conservar valor como chatarra, lo que puede favorecer su recuperación, pero no la garantiza ni basta para describir el producto completo como circular. Deben considerarse piezas no metálicas, diseño para la separación y sistema de recogida y tratamiento previsto. Reducir recubrimiento, eliminar una capa o cambiar el curado exige validar adherencia, resistencia, seguridad y comportamiento en uso. Si aumentan rechazos o disminuye la protección, el balance puede empeorar.
Plásticos, complejos y etiquetas
Monomaterial, lavable o separable describen características que necesitan un protocolo y una configuración definida. No prueban recogida, clasificación y reprocesado en todos los mercados. Deben registrarse dimensiones, tintas, adhesivos, recubrimientos, cierres, contenido residual, versión del ensayo y ámbito para el que el resultado es válido.
Planchas, mantillas, disolventes y envases
Estos flujos pueden disponer de circuitos propios de retorno, regeneración o reciclado. Conviene medirlos, pero una mejora auxiliar de la planta no debe presentarse como atributo circular de todos los productos fabricados.
Cómo validar una mejora antes de extenderla
Una prueba debe responder a una hipótesis concreta: “reducir el recorte sin aumentar rechazos”, “conseguir tres ciclos de retorno” o “separar una corriente con menos contaminación”. Antes de empezar, se fijan línea base, muestra, criterio de aceptación, responsable y condición de parada.
Después deben compararse, como mínimo:
- Material consumido y residuo generado;
- Conformidad, seguridad y vida funcional;
- Paradas, velocidad, reprocesos y reclamaciones;
- Coste de compra, operación, logística y tratamiento;
- Resultado en otras etapas del ciclo de vida;
- Repetibilidad en varios trabajos equivalentes.
La decisión final puede ser adoptar, ajustar, limitar a determinadas referencias o descartar. Un ensayo que ahorra material pero eleva las pérdidas posteriores no debe registrarse como mejora neta sin incluir esas consecuencias.
Plan de implantación en 30, 60 y 90 días
Primeros 30 días: ver el flujo
- Elegir una familia y escribir función, unidad, frontera y periodo.
- Seguir físicamente el material y dibujar entradas, inventario y salidas.
- Verificar básculas, conversiones y responsables de captura.
- Cerrar un primer balance, identificando datos medidos, estimados y ausentes.
De 31 a 60 días: elegir una intervención
- Separar qué pertenece a prevención, retorno, reutilización y tratamiento.
- Seleccionar una oportunidad por masa, coste, riesgo y posibilidad de control.
- Acordar la evidencia necesaria con proveedor, cliente o gestor.
- Diseñar una prueba con criterios de conformidad que no puedan relajarse.
De 61 a 90 días: demostrar y estandarizar
- Comparar la prueba con la línea base usando la misma unidad y frontera.
- Repetir en trabajos equivalentes y revisar efectos secundarios.
- Documentar el circuito, los límites y el responsable de seguimiento.
- Comunicar únicamente el resultado que la evidencia sostiene.
Cómo comunicar sin caer en el greenwashing
La Directiva (UE) 2024/825 refuerza la protección frente a prácticas comerciales ambientales engañosas dirigidas a consumidores. Los Estados miembros debían transponerla a más tardar el 27 de marzo de 2026 y sus medidas deberán aplicarse desde el 27 de septiembre de 2026. Entre otras prácticas, aborda determinadas etiquetas de sostenibilidad sin certificación o autoridad pública, alegaciones ambientales genéricas sin un comportamiento reconocido pertinente, afirmaciones sobre el conjunto cuando solo se ha mejorado un aspecto y ciertas alegaciones climáticas de producto basadas en compensaciones.
No toda imprenta vende al consumidor ni decide el mensaje final, pero suele producir envases, etiquetas o material promocional que incorpora alegaciones del cliente. El arte final debe tener un responsable de aprobación y un expediente asociado. La responsabilidad concreta depende del papel contractual, la comunicación, el mercado y la legislación nacional aplicable.
| Alegación de riesgo | Qué falta | Formulación más comprobable |
|---|---|---|
| “Producto verde” o “impreso sostenible” | Atributo, componente, frontera, método y periodo. | Describir la mejora concreta y limitarla al producto, lote y alcance respaldados. |
| “Fabricado con material reciclado” | Puede sugerir que afecta al conjunto. | “El componente X contiene Y % en masa de material reciclado”, si el cálculo y el lote están documentados. |
| “100 % reciclable” | Configuración, protocolo, condiciones y sistema disponible. | Indicar producto evaluado, protocolo y versión, resultado, exclusiones y ámbito. |
| “Todos los residuos se reciclan” | Resultado real del tratamiento. | Declarar la masa con destino documentado y reservar “reciclado efectivo” para el resultado confirmado. |
El expediente debe conservar el texto y la representación exactos, producto y componente afectados, frontera, periodo, método, datos de origen, certificados, exclusiones, responsable y fecha de revisión. Evitar una palabra genérica no valida automáticamente la alegación: el mensaje completo debe ser exacto y no inducir a una conclusión más amplia.
Qué aporta el marco técnico y dónde termina
La ISO 59020:2024 aporta la lógica que sostiene este método: definir el sistema, seleccionar indicadores y procesar datos de forma consistente y verificable. Continúa publicada, aunque ISO ya ha iniciado una segunda edición en borrador de trabajo. Ese borrador no es todavía un requisito vigente.
La circularidad tampoco demuestra por sí sola un menor impacto ambiental total. La ISO 14040:2006 establece el marco del análisis de ciclo de vida y la Recomendación (UE) 2021/2279 recoge los métodos europeos de huella ambiental. Son referencias apropiadas cuando la pregunta ya no es cuánto recurso permanece en circulación, sino qué efectos ambientales potenciales produce una alternativa a lo largo de su ciclo.
En otras palabras: una tasa de retorno, un contenido reciclado o un residuo segregado pueden ser resultados útiles, pero ninguno autoriza por sí solo a concluir que el producto es mejor para el medio ambiente en todos los aspectos.
Errores que invalidan una conclusión
- Medir toda la planta con una sola unidad que mezcla productos y funciones;
- Contar sobreproducción como producto útil;
- Descontar el residuo porque tiene valor económico o se entrega a un gestor;
- Confundir contenido reciclado, reciclabilidad y reciclado efectivo;
- Llamar reutilización a un sobrante almacenado que no vuelve a utilizarse;
- Llamar subproducto a un residuo sin comprobar las condiciones legales;
- Comparar periodos con fronteras, inventarios o denominadores diferentes;
- Reducir material sin validar función, seguridad, proceso y vida útil;
- Presentar una mejora de un componente como atributo del producto completo;
- Publicar un porcentaje sin conservar sus datos y documentos de origen.
Conclusión
La economía circular en una imprenta no necesita empezar con un sistema complejo. Basta elegir una familia de productos, seguir un material, cerrar su balance y ordenar las decisiones: evitar, mantener en uso, retornar, separar y verificar el destino. El control de mermas aporta la base productiva; la circularidad añade la relación con diseño, proveedores, clientes y tratamiento posterior.
El resultado útil no es una etiqueta ambiental, sino una mejora reproducible que conserva la función y puede explicarse con datos. Si la evidencia solo demuestra una transferencia, un componente o un periodo, la comunicación debe detenerse exactamente ahí.
Fuentes primarias consultadas
- ISO 59004:2024, Economía circular — Vocabulario, principios y orientación para la implementación.
- ISO 59020:2024, medición y evaluación del desempeño de circularidad, edición publicada en la fecha de revisión.
- ISO/WD 59020, segunda edición en desarrollo; no se ha tratado como requisito vigente.
- Directiva 2008/98/CE sobre los residuos, texto consolidado a 16 de octubre de 2025.
- ISO 14040:2006, principios y marco del análisis de ciclo de vida.
- Recomendación (UE) 2021/2279 sobre los métodos de huella ambiental.
- Comisión Europea, criterios de la etiqueta ecológica de la UE para productos de papel.
- Decisión (UE) 2020/1803, criterios de etiqueta ecológica para papel impreso, papelería y bolsas de papel.
- Directiva (UE) 2024/825 sobre el empoderamiento de los consumidores para la transición ecológica.
- Comisión Europea, información y preguntas frecuentes sobre consumo sostenible y aplicación de la Directiva (UE) 2024/825.
Nota de alcance: Este artículo ofrece un método técnico y editorial de gestión. No sustituye una evaluación de conformidad, un estudio de ciclo de vida, una certificación ni asesoramiento jurídico. Las obligaciones concretas dependen del producto, los residuos, la actividad, el mercado, el papel de cada operador y la normativa nacional aplicable. Fuentes y estados normativos comprobados el 14 de agosto de 2026.
