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BPA y PFAS en envases metálicos alimentarios: qué cambia para los barnices y la validación en planta
- Lectura estimada: 6–10 min
El barniz interior de un envase metálico alimentario ya no puede valorarse únicamente por su adherencia, resistencia química o comportamiento en horno. En la Unión Europea, las decisiones sobre recubrimientos deben incorporar también la conformidad química y la documentación que la sustenta.
Dos normas concentran hoy buena parte de la atención técnica: la prohibición del uso de bisfenol A (BPA) en determinados materiales en contacto con alimentos, incluidos barnices y recubrimientos, y los límites de PFAS que el nuevo Reglamento de envases y residuos de envases aplicará al packaging alimentario desde agosto de 2026. Para la metalgráfica, el cambio no autoriza a dar por bueno cualquier sistema alternativo: obliga a seleccionar, documentar y validar el barniz en función del uso previsto.
Ensayo de adherencia en barnices mediante corte en rejilla
- Lectura estimada: 3–4 min
Control de adherencia del barniz mediante ensayo cross-cut
La adherencia es un parámetro crítico en el control de calidad de los recubrimientos barnizados. Un barniz puede presentar buen aspecto superficial y, sin embargo, fallar completamente si no existe una correcta adhesión al sustrato.
El ensayo de corte en rejilla (cross-cut) es un método rápido, sencillo y estandarizado que permite evaluar la adherencia de un recubrimiento mediante una inspección visual tras someter la superficie a un patrón de cortes y aplicar una cinta adhesiva.
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Prueba de compatibilidad entre barniz, bases y disolventes
- Lectura estimada: 4–7 min
Prueba básica para detectar incompatibilidades entre barnices y disolventes
La compatibilidad entre barnices, bases colorantes y disolventes es un aspecto clave en el control de calidad de procesos gráficos e industriales. Una mezcla aparentemente correcta puede generar problemas de aplicación, pérdida de brillo, separación de fases, floculación, defectos de película o fallos de adherencia cuando se lleva a producción.
Esta prueba básica de laboratorio permite evaluar, de forma sencilla y comparativa, si dos productos pueden mezclarse con seguridad antes de utilizarlos en máquina. No sustituye a un ensayo completo de homologación, pero sí ayuda a detectar incompatibilidades evidentes y a prevenir incidencias antes de que afecten a una tirada real.
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