El Códice de Dresde conserva una tradición de fabricación de libros muy distinta de la imprenta: hojas de fibras de corteza plegadas en acordeón, preparación mineral, escritura jeroglífica, pigmentos y complejos calendarios. Su conservación también documenta los daños que el agua puede causar a un manuscrito histórico.
Un libro maya, no un libro impreso
El Códice de Dresde (Codex Dresdensis) es uno de los cuatro códices mayas generalmente reconocidos que se conservan. Custodiado por la Sächsische Landesbibliothek – Staats- und Universitätsbibliothek Dresden (SLUB), procede del ámbito cultural de la península de Yucatán y se sitúa, según la institución, en el periodo Posclásico tardío, aproximadamente entre 1300 y 1521. No es un libro impreso: su escritura y sus figuras se ejecutaron a mano sobre un soporte preparado para recibir tinta y color.
Su valor para la historia de las artes gráficas reside en la integración de operaciones que siguen siendo reconocibles en la producción de documentos: preparar una superficie, definir un formato, organizar texto e imagen, aplicar materiales colorantes y proteger el objeto terminado. No deben equipararse, sin embargo, esas operaciones artesanales a un procedimiento de reproducción mediante matrices de impresión.
Treinta y nueve hojas plegadas en acordeón
La SLUB describe 39 hojas o paneles de unos 20,5 × 9 cm, que originalmente formaban una tira plegada en zigzag de aproximadamente 3,56 metros de longitud. Treinta y cinco hojas presentan escritura o pintura por ambas caras y cuatro por una sola. Por eso conviene distinguir el número de hojas físicas del de superficies escritas o pintadas.
Este formato, denominado leporello o libro plegado, se diferencia del códice europeo cosido por cuadernos. No necesita pasar las páginas alrededor de un lomo: las superficies se despliegan de manera continua y pueden leerse en secuencias. La repetición de los pliegues aporta funcionalidad, pero introduce puntos de esfuerzo mecánico y de vulnerabilidad material.
Hoy el manuscrito se conserva en dos tiras entre paneles de vidrio. Su disposición actual no debe confundirse con una reconstrucción intacta de su estado original.
Amate: un soporte hecho con fibras de corteza
El material de escritura es amate, elaborado a partir de fibras de la corteza interna de árboles mediante operaciones de remojo y golpeado que forman una lámina fibrosa. En la documentación de la SLUB aparece también el término maya ju'un, relacionado con el libro o soporte escrito.
El amate no debe describirse sin más como papel europeo de trapos. En ambos casos existen fibras vegetales, pero la procedencia, la formación de la hoja y la estructura material son diferentes. Tampoco puede deducirse la especie botánica de cada fibra del Códice de Dresde únicamente por comparación con elaboraciones modernas.
La institución indica que la superficie se preparó con una capa blanca de carbonato cálcico. Esta preparación ofrecía una base más homogénea y apta para escribir y pintar. Es importante distinguir el soporte fibroso, la preparación mineral y los materiales aplicados encima: constituyen capas con respuestas distintas al agua y a la manipulación.
Negro, rojo y azul: materiales y límites de la identificación
La documentación técnica de la SLUB describe una tinta negra de hollín, tonalidades rojas relacionadas con hematites y el denominado azul maya, asociado a índigo y al mineral arcilloso paligorskita. Estos datos son pertinentes para describir los materiales del códice, pero no equivalen a disponer de una receta completa, con aglutinantes y proporciones certificadas para cada página.
El azul maya interesa especialmente desde el punto de vista químico: combina un colorante orgánico con un componente mineral. Su estudio debe separarse tanto de una mera identificación visual de un tono azul como de las formulaciones utilizadas en otros códices mayas. La composición específica de otro manuscrito no puede trasladarse automáticamente a este.
La SLUB describe el uso de instrumentos de escritura y pintura, incluidos pinceles de pelo. No conservamos una secuencia de fabricación filmada ni un inventario de herramientas del taller que elaboró exactamente este ejemplar. Los métodos generales documentados ayudan a explicar su producción, pero no autorizan reconstrucciones demasiado precisas.
Diseño de página: jeroglíficos, numeración e imágenes
El códice combina escritura jeroglífica, signos numéricos y representaciones de divinidades. Según la SLUB, contiene alrededor de 400 dibujos, parcialmente coloreados, distribuidos en secciones que incluyen almanaques y tablas astronómicas y rituales.
La organización visual integra textos breves, números y figuras en áreas delimitadas. Las barras y puntos pertenecen a la notación numérica maya y no deben confundirse con marcas de registro o control de impresión. La regularidad de la composición es un logro de diseño y trabajo manual, no una prueba de reproducción mecanizada.
Entre las secciones estudiadas destacan tablas relacionadas con Venus y los eclipses, además de ciclos calendáricos y contenidos rituales. El documento no debe presentarse como un atlas astronómico moderno desligado de su contexto cultural: cálculo, calendario, adivinación y prácticas religiosas aparecen vinculados.
De Yucatán a Dresde: una trayectoria con lagunas
La biblioteca informa de que Johann Christian Götze adquirió el manuscrito en Viena en 1739. La trayectoria anterior no se conoce con el mismo grado de certeza y la propia SLUB sitúa el objeto en un contexto colonial cuya procedencia continúa estudiando.
El hecho de que el códice se encuentre actualmente en Alemania no determina su lugar exacto de producción ni permite reconstruir por sí mismo la cadena de propietarios anterior a 1739. Mantener esas lagunas visibles forma parte de una historia material rigurosa.
1945: cómo el agua alteró las superficies pintadas
El manuscrito sufrió daños por agua en 1945 durante la destrucción del Palacio Japonés de Dresde. La SLUB explica que, aunque el recipiente de protección no permaneció estanco, los paneles de vidrio limitaron en parte los daños periféricos. Sin embargo, al abrir los vidrios para secar y conservar el objeto, algunos fragmentos de la frágil preparación blanca quedaron adheridos al vidrio.
El caso ilustra un problema de conservación de materiales estratificados: la humedad puede modificar el soporte y debilitar la adhesión entre éste, la capa de preparación y las pinturas. La operación de secado exige evaluar las fuerzas de adhesión y la estabilidad de cada estrato. No es posible convertir ese episodio en una receta universal de restauración.
La biblioteca señala también que, tras esas intervenciones, tres hojas quedaron colocadas con una orientación incorrecta al volver a disponer el manuscrito entre vidrios. Por motivos de conservación, no se ha restituido sin más el orden histórico. Por ello, las fotografías de la disposición actual y los facsímiles históricos deben compararse con cuidado.
Facsímiles y digitalización: acceder sin manipular el original
El Códice de Dresde ha sido reproducido en facsímil varias veces. Esas ediciones han facilitado el estudio de sus textos, pero no sustituyen necesariamente al original para analizar textura de fibras, capas pictóricas, deformaciones o huellas de tratamiento.
La consulta digital permite ampliar detalles y comparar secuencias evitando manipulaciones físicas reiteradas. Es fundamental, además, no confundir la reproducción de un facsímil antiguo con una fotografía contemporánea del manuscrito: pueden diferir la ordenación, el contraste y la representación cromática.
La SLUB mantiene el original en condiciones ambientales y lumínicas controladas en el Museo del Libro. La posibilidad de consultar imágenes en Internet no equivale automáticamente a una licencia universal para redistribuir cualquier fotografía: los derechos deben comprobarse en la ficha concreta de cada objeto digital.
Un patrimonio gráfico que obliga a ampliar el concepto de libro
Los códices mayas evidencian que la historia de la producción gráfica no puede explicarse solo mediante el libro europeo y la evolución de sus prensas. Ya existían tradiciones complejas de fabricación de soportes, pintura, escritura y organización de información con formatos y técnicas propias.
El Códice de Dresde también permite establecer comparaciones materiales con otros artículos de PortalGraf sobre la historia del papel, la historia de los pigmentos y la conservación de manuscritos como el Libro de Kells. Son relaciones técnicas, no equivalencias entre tradiciones culturales diferentes.
Conclusiones
El Códice de Dresde reúne un soporte de fibras de corteza, una preparación mineral, escritura e imágenes ejecutadas a mano y un sistema de plegado distinto de la encuadernación europea. Su estudio permite comprender la producción de un documento complejo antes de la impresión mecánica y fuera de la tradición del libro occidental.
Los daños sufridos en 1945 muestran, además, que conservar un manuscrito no consiste únicamente en proteger sus hojas: es necesario mantener la estabilidad de la unión entre soporte, preparación, tinta y pintura. El ejemplar conservado constituye simultáneamente una fuente histórica y un caso de estudio para la tecnología de materiales gráficos.
Fuentes consultadas
- SLUB Dresden. The Maya Codex in the SLUB Dresden. Cronología, procedencia, formato y contenido.
- SLUB Dresden. Material / Conservation / Presentation. Soporte, preparación, pigmentos y daños de conservación.
- SLUB Dresden. Content. Estructura de las secciones, jeroglíficos, numeración e imágenes.
- Instituto Nacional de Antropología e Historia (México). Códice de Dresde: introducción. Contexto maya, organización del manuscrito e investigación de escribas.
- SLUB Dresden. Terms of Use for the Digital Collections. Condiciones generales de reutilización y necesidad de verificar derechos por objeto.