Un evangeliario realizado hacia el año 800 permite examinar la fabricación del pergamino, la caligrafía insular y una paleta de tintas y pigmentos identificada mediante técnicas analíticas no destructivas.
Un libro excepcional que no salió de una imprenta
El Libro de Kells (Book of Kells, Trinity College Dublin MS 58) es un manuscrito realizado hacia el año 800 que contiene los cuatro Evangelios en latín, acompañados de textos preliminares, tablas de concordancias y una decoración extraordinariamente compleja. Se custodia en la biblioteca del Trinity College Dublin, en Irlanda.
No es un libro impreso: las letras, iniciales e ilustraciones fueron ejecutadas a mano. Precisamente ahí reside su interés para la historia de las artes gráficas. Permite estudiar cómo se organizaba la producción de una página antes de la reproducción mecánica, cómo se aplicaba una gama reducida de materiales colorantes y qué sucede cuando ciertos componentes químicos envejecen sobre un soporte orgánico.
La localización exacta de su taller de origen sigue siendo objeto de debate. La investigación suele relacionarlo con la comunidad monástica de Iona, vinculada posteriormente con Kells, pero no puede asegurarse que se produjera íntegramente en uno de esos lugares. Su cronología aproximada no debe transformarse en una fecha exacta.
Un soporte de piel: la vitela
El manuscrito está escrito sobre vitela, es decir, pergamino fino elaborado con piel preparada de ternera. Sus 340 folios conservados equivalen a 680 caras; no son 680 hojas. Las hojas miden actualmente alrededor de 330 × 255 mm. La biblioteca indica que fueron recortadas de manera importante durante reencuadernaciones del siglo XIX, por lo que esas dimensiones no describen necesariamente el formato original.
Preparar una piel para escritura exigía eliminar pelo y restos tisulares, tensarla mientras secaba y acondicionar su superficie. Son operaciones generales de la producción de pergamino, no una secuencia reconstruida experimentalmente para cada hoja del Libro de Kells.
A diferencia del papel de fibras vegetales, la vitela conserva una estructura de colágeno cuya respuesta a la humedad plantea problemas particulares de estabilidad dimensional. La uniformidad del soporte, su preparación superficial y la forma de manipularlo condicionaban tanto la escritura como la decoración.
Para ampliar la comparación de soportes puede consultarse el artículo de PortalGraf sobre historia del papel.
Caligrafía insular y diseño de página
El texto está ejecutado principalmente en mayúscula insular (insular majuscule), una escritura utilizada en el ámbito cultural de Irlanda y las islas británicas durante la Alta Edad Media. La composición se enriquece con iniciales monumentales, entrelazos, espirales, figuras de animales y pequeños personajes integrados en el trazo de las letras.
El célebre folio 34r, conocido como la página Chi-Rho, transforma las letras griegas que abren la referencia a Cristo en una arquitectura de formas entrelazadas. No se trata de una página tipográfica en el sentido moderno: las letras están construidas como imágenes, sin una separación nítida entre escritura y ornamentación.

La biblioteca distingue, mediante el análisis estilístico, la intervención de cuatro escribas principales y atribuye las grandes páginas decoradas a unos tres artistas. Son atribuciones académicas basadas en diferencias de mano y de ejecución; no conocemos de manera documental la identidad de esas personas ni la distribución completa de todas las tareas.
El resultado demuestra que el diseño gráfico anterior a la imprenta ya requería planificación de jerarquías, modulación del trazo y coordinación de texto e imagen. Esta comparación es funcional: no debe confundirse con la existencia de procedimientos industriales de reproducción.
Una paleta reducida que produjo una gran variedad de colores
El estudio de los pigmentos constituye uno de los aspectos mejor documentados de la obra. El departamento de Conservación de Trinity College Dublin y colaboradores de Física examinaron el manuscrito con microespectroscopia Raman, una técnica que permite obtener información sobre determinados materiales a partir de cómo dispersan la luz de un láser.

El estudio publicado en 2009 describe 681 puntos de análisis distribuidos por los cuatro volúmenes en los que hoy se conserva la obra. Esos 681 puntos no equivalen a 681 pigmentos diferentes: se analizaron numerosas áreas para caracterizar una paleta relativamente limitada.
Entre los materiales identificados o documentados por la biblioteca figuran:
| Aspecto observado | Material documentado | Precaución editorial |
|---|---|---|
| Azul | Índigo | El análisis del colorante no demuestra por sí solo la especie vegetal de la que se obtuvo. |
| Amarillo | Oropimente, sulfuro de arsénico | No confundir identificación histórica con recomendación de manipulación actual. |
| Rojo anaranjado | Minio, compuesto de plomo | No atribuir este material a todos los tonos rojos del libro. |
| Verde | Mezclas de índigo y oropimente; también verdes de cobre | No todos los verdes tienen necesariamente la misma composición. |
| Blanco | Materiales de sulfato cálcico: yeso identificado en el estudio Raman y anhidrita caracterizada posteriormente | No tratarlos como un solo compuesto: el yeso contiene agua de cristalización y la anhidrita no. |
| Negro | Tintas carbonosas y ferrogálicas | Distinguir la tinta principal del texto de los negros decorativos. |
El estudio Raman de 2009 identificó también el verde denominado vergaut, formado por la combinación de índigo y oropimente, y trató el colorante púrpura orceína. La denominación histórica de un color no basta para identificar todas sus variantes materiales. La identificación analítica tampoco significa que conozcamos todos los aglutinantes ni todas las recetas de preparación. La biblioteca destaca el uso de materiales puros, combinaciones y capas superpuestas: la variedad visual depende tanto de las mezclas y de la aplicación como del número de pigmentos de partida.
El azul identificado: del lapislázuli supuesto al índigo
Diversas descripciones antiguas atribuían el azul del Libro de Kells al lapislázuli, un mineral asociado a rutas comerciales de larga distancia. Los estudios de Trinity College identificaron índigo en las zonas analizadas y cuestionaron aquella atribución. El resultado no demuestra por sí solo la ausencia absoluta de lapislázuli en cada una de las páginas no examinadas.
En materiales divulgativos de la propia institución se relaciona ese azul con la hierba pastel (Isatis tinctoria, woad), planta cultivada históricamente para obtener colorante índigo. Conviene distinguir dos niveles de afirmación: identificar la molécula colorante y demostrar botánicamente la planta de origen no son la misma operación analítica.
El ejemplo muestra por qué el aspecto visual de un pigmento, por llamativo que resulte, no basta para determinar su composición o su procedencia.
Pigmentos que envejecen y pueden dañar el soporte
El manuscrito ofrece un caso particularmente revelador de interacción entre materia colorante y soporte. Trinity College documenta que un verde con cobre reaccionó en presencia de humedad y contribuyó a perforar la vitela en varios folios.
No se debe interpretar este resultado como una degradación uniforme de todos los verdes ni como una descripción de daños presentes en todas las páginas. La composición de cada zona, su historia ambiental y la respuesta del pergamino pueden ser diferentes.
La biblioteca identifica además oropimente (sulfuro de arsénico) para el amarillo y minio (pigmento de plomo) para el rojo anaranjado. Su presencia es un dato histórico y analítico. La toxicidad potencial de determinados materiales refuerza la necesidad de protocolos profesionales de estudio, pero no permite inventar riesgos cuantificados para visitantes o lectores de reproducciones digitales.
Para ampliar la relación entre química del color y producción gráfica, PortalGraf dispone de artículos sobre historia de los pigmentos y pigmentos para tintas de impresión.
¿Cómo se investigan los materiales sin tomar muestras?
La microespectroscopia Raman analiza señales espectrales características de determinadas sustancias. En el trabajo sobre el Libro de Kells se recurrió a sondas ópticas remotas y a dos longitudes de onda de excitación, 632,8 y 532 nm, según la documentación del equipo investigador.
Esta posibilidad resulta especialmente importante porque el manuscrito no admite fácilmente análisis destructivos. Los investigadores deben seleccionar condiciones de observación compatibles con la conservación del soporte y de las capas de color.
Sin embargo, Raman no identifica automáticamente todos los componentes. Algunos materiales producen señales débiles, mezcladas o afectadas por fluorescencia; ciertas atribuciones, como las de colorantes orgánicos o aglutinantes, requieren técnicas complementarias o formulaciones prudentes. De ahí la importancia de distinguir entre sustancias analíticamente identificadas, interpretaciones razonables y materiales que siguen sin caracterizarse por completo.
Más allá del Raman: nuevos análisis y alteraciones detectadas
Una investigación posterior de Doherty y colaboradores (2013) utilizó el laboratorio móvil MOLAB para combinar métodos no invasivos. Entre ellos se encontraban la fluorescencia de rayos X (XRF), útil para detectar elementos químicos, la espectroscopia de reflectancia en el visible y ultravioleta, y la espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), que aporta información molecular. La combinación de métodos ayuda a superar las limitaciones de una medición aislada.
El estudio destacó el uso de anhidrita (sulfato cálcico sin agua de cristalización) como material blanco, también asociado a zonas con colorantes orgánicos. Se describió asimismo la identificación no invasiva de orchilla, colorante púrpura procedente de líquenes, y productos de alteración en áreas negras, como carboxilatos y oxalatos de calcio. Estos últimos constituyen observaciones de envejecimiento químico, no una prueba de que todas las tintas negras se hayan deteriorado de igual manera.
El hallazgo permite una distinción útil: yeso (sulfato cálcico hidratado) y anhidrita (sulfato cálcico anhidro) no son términos intercambiables, aunque ambos correspondan a compuestos de calcio y azufre. Tampoco se debe equiparar la detección de una familia de colorantes a una receta botánica individual plenamente reconstruida.
Un libro visualmente extraordinario, pero con errores de copia
La riqueza ornamental contrasta con errores de transcripción identificados por la biblioteca. En algunos pasajes se omitieron palabras o se copiaron secuencias incorrectamente. Un ejemplo especialmente expresivo se encuentra entre los folios 218v y 219r, donde un texto repetido fue cancelado con cruces rojas.
Los especialistas consideran que la combinación de páginas suntuosas y errores de copia favorece la hipótesis de un uso ceremonial, frente a una utilización cotidiana como libro de lectura litúrgica. Sigue siendo una interpretación histórica, no una prueba directa de todos los usos del ejemplar.
El manuscrito también muestra que la regularidad visual y la corrección textual son propiedades distintas: una página puede estar ejecutada con extraordinaria calidad gráfica y contener defectos en la reproducción del contenido escrito.
Robo, pérdidas y reencuadernaciones
Los Anales de Ulster registran el robo del libro en 1006, relacionado con su valiosa cubierta o relicario. Con el tiempo se perdieron hojas, y su historia de conservación incluye intervenciones de encuadernación que modificaron su formato.
La obra llegó al Trinity College Dublin en el siglo XVII y se encuentra allí desde 1661. Desde 1953 se conserva encuadernado en cuatro volúmenes, una configuración orientada a facilitar su preservación y manejo. Aunque hoy se muestre en unidades separadas, el manuscrito nació como un volumen único.
Las hojas se exhiben bajo condiciones ambientales controladas y con restricciones de manipulación. La digitalización permite acceder a la totalidad del manuscrito sin exigir que el original se abra repetidamente para cada consulta.
No deben atribuirse al objeto restauraciones químicas, adhesivos o tratamientos concretos que no estén descritos en informes específicos de sus conservadores.
Digitalización, facsímiles y derechos de reproducción
La reproducción digital facilita examinar detalles que pasan inadvertidos en una exposición, comparar folios y estudiar la estructura gráfica de las iniciales. Una reproducción, por precisa que sea, no reemplaza la evidencia material: relieve, textura, estratos de color, alteraciones y dimensiones reales requieren el estudio del objeto.
Hay asimismo una diferencia entre poder consultar imágenes en línea y tener autorización para copiarlas en un artículo. Trinity College Dublin excluye expresamente el Libro de Kells de su política general de licencias abiertas para colecciones digitalizadas y exige solicitar permiso para reproducir sus imágenes. Una lámina publicada en una edición histórica puede tener un régimen de derechos distinto, pero su origen, licencia y fidelidad cromática deben evaluarse de manera independiente: una reproducción impresa antigua no debe utilizarse como prueba de un tono o pigmento exacto.
Qué aporta el Libro de Kells a la historia de las artes gráficas
El Libro de Kells permite estudiar en un mismo objeto soporte, escritura, organización visual, color, envejecimiento de materiales y conservación. También enseña por qué la identificación de una sustancia debe apoyarse en técnicas analíticas y no únicamente en la apariencia de una fotografía.
Comparado con el Códice Gigas, muestra otro modo de organizar la producción manuscrita. Frente al Sutra del Diamante, evidencia la diferencia entre una página copiada a mano y otra reproducida mediante una matriz xilográfica.
Conclusiones
El valor del Libro de Kells no reside solo en su espectacular ornamentación. Su estudio permite reconstruir decisiones de producción gráfica realizadas hace más de doce siglos y entender cómo la elección de tintas, pigmentos y soportes condiciona la conservación a largo plazo.
La investigación moderna ha corregido atribuciones tradicionales de pigmentos, identificado materiales mediante técnicas no destructivas y documentado deterioros asociados a determinados verdes de cobre y productos de alteración en algunas zonas negras. Separar esos resultados de las hipótesis sobre el lugar de producción o la procedencia botánica de los colorantes es indispensable para explicar el manuscrito con rigor.
Fuentes consultadas
- Trinity College Dublin, Research Collections. The Book of Kells (MS 58). Descripción del manuscrito, atribuciones, materiales y trayectoria histórica. Consultar fuente
- Trinity College Dublin, Preservation and Conservation. Research — Analysis of the Book of Kells. Métodos analíticos y resultados de pigmentos. Consultar fuente
- Bioletti, S.; Leahy, R.; Fields, J.; Meehan, B.; Blau, W. «The examination of the Book of Kells using micro-Raman spectroscopy», Journal of Raman Spectroscopy, 2009. Consultar fuente
- Doherty, B. et al. «The Book of Kells: A non-invasive MOLAB investigation by complementary spectroscopic techniques», Spectrochimica Acta Part A, vol. 115 (2013), pp. 330–336. Consultar fuente
- Trinity College Dublin, Preservation & Conservation. What colour is that? Ejemplos de materiales, tintas y análisis relacionados con el manuscrito. Consultar fuente
- Visit Trinity. The Book of Kells: awash with a sea of blues. Interpretación divulgativa sobre índigo e hierba pastel. Consultar fuente
- Trinity College Dublin. About the Book of Kells. Historia, formato, conservación y procedimiento de autorización de imágenes. Consultar fuente
- Trinity College Dublin. The Old Library and the Book of Kells. Acceso digital y conservación del original. Consultar fuente