CONOCIMIENTO PARA LAS ARTES GRÁFICAS
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HISTORIA

Un libro puede ser algo más que páginas encuadernadas: puede contener discos giratorios, solapas, lengüetas y estructuras que se elevan al abrirlo. Detrás de esa aparente sencillez hay diseño geométrico, impresión, transformación del papel y montaje. Su historia, además, comenzó mucho antes de que los desplegables se convirtieran en libros infantiles.

Volvelle del Astronomicum Caesareum de 1540, con vista de la página completa y detalle ampliado del mecanismo astronómico
Volvelle astronómica de Petrus Apianus, Astronomicum Caesareum (1540): página completa y ampliación de la misma imagen. Typ 520.40.150, Houghton Library, Harvard University, dominio público. Composición y WebP: PortalGraf.

Un libro que también funciona como mecanismo

Los libros móviles incorporan piezas que el lector desplaza, gira, levanta o despliega. Los pop-up son una modalidad particular: sus elementos emergen de la superficie de la página cuando el libro se abre o mediante una acción del lector. No todo libro móvil es tridimensional, ni todo desplegable debe denominarse «pop-up».

En sus formas más antiguas, estos recursos no buscaban principalmente entretener. Servían para organizar información, relacionar conceptos o representar fenómenos que una ilustración fija explicaba con dificultad. Las bibliotecas de la Universidad del Norte de Texas, la Library of Congress y el Smithsonian documentan su empleo en astronomía, filosofía, anatomía y enseñanza. [1, 2]

El interés para las artes gráficas está en que una superficie impresa se convierte en una estructura funcional. La imagen deja de depender únicamente de la reproducción del color y del registro: también debe coincidir con cortes, pliegues, puntos de unión y trayectorias de movimiento.

Antes de los libros infantiles: discos que giraban

Entre los antecedentes medievales destacan las volvelles o ruedas giratorias: discos de pergamino o papel superpuestos, unidos por un eje central, que permiten cambiar la relación entre escalas, símbolos o conceptos al girarlos. La cronología divulgativa del Smithsonian recoge un dispositivo asociado a Matthew Paris hacia 1250 y sitúa el uso de ruedas en la obra de Ramon Llull alrededor de 1305. La Universidad del Norte de Texas, en cambio, destaca las ruedas de Llull entre los primeros ejemplos conocidos. Esta diferencia muestra que las fuentes no emplean exactamente el mismo criterio de prioridad histórica. [1, 3]

Estas referencias ilustran una tradición temprana; no permiten afirmar que una sola persona inventara todos los libros móviles. Además, los primeros ejemplos citados eran manuscritos, no productos de impresión mecánica.

Con el desarrollo de la imprenta, los discos pasaron a combinarse con páginas impresas. Un ejemplo especialmente documentado es el Astronomicum Caesareum de Petrus Apianus, publicado en Ingolstadt en 1540. Sus discos móviles de papel, coloreados a mano, permitían representar relaciones astronómicas y calcular posiciones planetarias según el sistema de la época. Conviene diferenciar la impresión de las hojas y figuras de las labores posteriores de coloración y ensamblaje. [1, 13]

Página f2r del Astronomicum Caesareum (1540), con discos astronómicos móviles y escalas coloreadas a mano
Petrus Apianus, Astronomicum Caesareum (1540), folio f2r: volvelle para determinar la longitud de la Luna. Original. Typ 520.40.150, Houghton Library, Harvard University (dominio público según la ficha). Conversión WebP: PortalGraf.

Anatomía por capas: levantar para comprender

Otro mecanismo histórico es la solapa, una pieza articulada que oculta o descubre información. En obras médicas y anatómicas, varias solapas superpuestas permiten representar sucesivas capas del cuerpo sin multiplicar las páginas. La exposición histórica de la Universidad del Norte de Texas cita aplicaciones anatómicas del siglo XVI, incluida la edición de 1543 de la Epitome de Andreas Vesalio. [1]

Desde el punto de vista gráfico, cada pieza debe mantener una correspondencia precisa con las demás. Una figura anatómica puede ser visualmente convincente y, sin embargo, dejar de funcionar como explicación si los elementos superpuestos no coinciden con los órganos o estructuras que pretenden mostrar.

De la divulgación científica al espectáculo editorial

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, los mecanismos impresos también se dirigieron al público infantil. Robert Sayer desarrolló hacia 1765 sus Harlequinades: escenas grabadas con solapas que modificaban el dibujo y el relato al levantarse. En el siglo XIX se multiplicaron los formatos con panoramas y escenarios de papel; entre ellos destacan los publicados por Dean & Son. No debe confundirse esta evolución con la invención del libro móvil, cuyos antecedentes son anteriores. [1, 3]

A finales del XIX, autores como Lothar Meggendorfer desarrollaron mecanismos de lengüetas capaces de coordinar varias partes de una ilustración. Las colecciones de Princeton describen articulaciones mediante palancas de papel y pequeños remaches metálicos ocultos entre las páginas. [4]

Reverso de una página de libro móvil histórico con varillas de papel, remaches y lengüetas articuladas
Reverso del mecanismo de Attention! (1906), de Lothar Meggendorfer: articulaciones de papel y pequeños remaches. Fotografía: Nicolet1327 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Conversión a WebP: PortalGraf.

En el siglo XX, editores y diseñadores experimentaron con escenas que se levantan al abrir el libro. Entre las figuras destacadas aparecen S. Louis Giraud y Theodore Brown, Vojtěch Kubašta y, en épocas posteriores, creadores como Robert Sabuda. El término comercial «pop-up» se difundió durante la década de 1930: no es una denominación medieval ni describe retrospectivamente todos los libros con partes móviles. [3, 5, 7]

Esta evolución no fue una simple sustitución del libro científico por el libro infantil. Durante siglos coexistieron usos didácticos, científicos, lúdicos y artísticos, como muestran las colecciones y exposiciones de la Universidad de Iowa. [6]

Libro de artista desplegado con arquitectura tridimensional de papel de colores en forma de catedral fantástica
The Flying Cathedral, libro de artista de Paul Johnson. Fotografía: Popbooks / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Conversión a WebP: PortalGraf. Ejemplo artístico, no proceso industrial representativo.

Cómo funciona un desplegable

La variedad de mecanismos es amplia, pero algunos principios permiten entenderlos sin necesidad de fórmulas complejas:

  • Volvelle: uno o varios discos giran respecto de un punto de unión.
  • Solapa: una bisagra de papel permite levantar una capa para descubrir otra.
  • Lengüeta deslizante: la tracción transmite el movimiento a una pieza o a varias articulaciones.
  • Pliegue en V: una estructura se eleva cuando cambia el ángulo entre las páginas.
  • Pliegues paralelos o de plataforma: segmentos plegados elevan planos al abrir el libro.
  • Libro túnel: distintos planos troquelados generan profundidad visual mediante su separación.

Son familias descriptivas: una misma obra puede combinarlas, y su geometría varía de un diseño a otro. Los estudios de conservación de la Universidad de Michigan documentan, por ejemplo, mecanismos de paralelogramo, brazos móviles y pliegues paralelos en ejemplares históricos. [7]

La condición esencial es la compatibilidad entre posiciones abierta y cerrada. Las piezas deben plegarse sin colisionar, sobresalir indebidamente ni quedar bajo tensión excesiva. Por ello, un mecanismo no se valida únicamente por su aspecto desplegado: también debe comprobarse su cierre repetido.

Del diseño al ejemplar: impresión, troquelado y montaje

La fabricación contemporánea de un libro móvil puede agruparse en varias operaciones. No todos los fabricantes siguen el mismo flujo, y los procesos concretos dependen del diseño, la tirada y los materiales.

1. Ingeniería del papel y prototipo

Se desarrolla la secuencia de movimiento mediante maquetas, que permiten ensayar trayectorias, ángulos y puntos de pegado. La descripción de Robert Sabuda recogida por Cooper Hewitt muestra un proceso de prototipado manual e iterativo que puede requerir numerosos intentos antes de conseguir un mecanismo estable. [5]

2. Preparación de las artes gráficas

Las superficies visibles necesitan un diseño impreso y cada pieza, además, una geometría de transformación. Las ilustraciones, líneas de corte, hendidos y zonas reservadas para adhesivo deben coordinarse. En preimpresión es conveniente separar las ilustraciones de los trazados técnicos de troquel, hendido y zonas de pegado; la imposición y la posición relativa de las piezas se comprueban con una maqueta funcional. Se trata de criterios de producción, no de una reconstrucción universal aplicable a todos los talleres históricos. [10]

3. Impresión y operaciones de acabado

En publicaciones actuales pueden utilizarse sistemas de impresión como el offset o el digital, según el proyecto. Tras imprimir, las piezas pueden troquelarse, recibir hendidos y plegarse para formar articulaciones. El troquel separa o perfora; el hendido marca una línea de flexión controlada; el plegado cambia la geometría de la pieza. Son operaciones distintas, aunque deban coordinarse. El soporte debe elegirse considerando rigidez, espesor, estabilidad y comportamiento al plegado; un papel adecuado para reproducir una imagen no tiene por qué ser el mejor para un brazo móvil. [10]

La dirección predominante de las fibras influye en la respuesta del papel al doblado: como criterio inicial, los pliegues principales suelen funcionar mejor paralelos a la fibra, pero un mecanismo complejo puede exigir orientaciones y esfuerzos contrapuestos. Deben ensayarse también el hendido, el gramaje, la cobertura de tinta y los recubrimientos. Las capas de estucado y ciertas combinaciones de tintas o acabados pueden agrietarse en la línea de flexión, tal como explica la documentación técnica de Sappi para papeles estucados impresos en offset. Esta evidencia no debe extrapolarse a todos los papeles ni atribuirse retrospectivamente a los ejemplares históricos citados. [11, 12]

4. Pegado y montaje

Las piezas deben adherirse exactamente donde el mecanismo lo requiere. Un desplazamiento pequeño en una lengüeta o una pestaña puede alterar el recorrido, y un exceso de adhesivo puede bloquear articulaciones. La documentación de fabricantes especializados y de colecciones universitarias muestra que el ensamblaje manual continúa siendo relevante en obras complejas, aunque no cabe afirmar que todos los libros móviles actuales se monten exclusivamente a mano. [10]

5. Control funcional

Además de controlar el color, el registro de impresión y la calidad del troquel, interesa comprobar la apertura, el cierre, el retorno de piezas, las interferencias, la adherencia de las pestañas y la resistencia al uso. No existe en las fuentes aquí consultadas un número universal de ciclos ni una tolerancia válida para todos los mecanismos: deben fijarse de acuerdo con el producto y el procedimiento de ensayo.

Por qué se deterioran de forma distinta a los demás libros

La conservación de los libros móviles combina los riesgos habituales del papel —humedad, luz, suciedad, envejecimiento de componentes— con otros mecánicos. Las zonas de doblado sufren fatiga; las lengüetas se rasgan; los discos se desplazan y las uniones pierden su posición. Según la Library of Congress, los daños frecuentes incluyen piezas perdidas, solapas rotas, páginas sueltas y mecanismos desalineados. [2]

Una reparación mal calculada puede resultar tan perjudicial como el desgaste. En un caso publicado por la Universidad de Michigan, una intervención anterior en el lomo de un libro de la década de 1930 impedía abrirlo correctamente y alteraba el funcionamiento de sus estructuras tridimensionales. Los conservadores tuvieron que revisar la encuadernación y el montaje de las piezas para recuperar el movimiento. [7]

Otra intervención de la misma universidad sobre dos libros de Vojtěch Kubašta documenta la retirada de cintas adhesivas envejecidas, la reparación de desgarros y la reintegración controlada de piezas ausentes. No son instrucciones de reparación doméstica: son tratamientos efectuados por profesionales sobre ejemplares concretos. [8]

La preservación preventiva puede incluir estuches adecuados, manipulación supervisada y la reducción del esfuerzo sobre las partes móviles, según el estado de cada ejemplar. La Library of Congress recomienda en el manejo general de libros emplear manos limpias y secas y no forzar su apertura. Estas indicaciones no reemplazan la evaluación individual de un conservador. [2, 9]

Qué aporta a las artes gráficas

Los libros móviles muestran que el diseño impreso puede integrar información, movimiento y resistencia mecánica. Sus problemas de fabricación recuerdan cuestiones conocidas por la industria gráfica: precisión del troquel, hendido, compatibilidad de materiales, adhesivos, registro y control de calidad.

También ayudan a interpretar la transición histórica desde los mecanismos hechos a mano en manuscritos hasta objetos editoriales reproducibles. La innovación no consiste únicamente en lograr que una figura se levante: consiste en conseguir que lo haga con fidelidad, después de imprimirla, cortarla, ensamblarla y someterla a uso.

Conclusiones

La historia de los libros móviles es mucho más antigua que la etiqueta «pop-up». Sus antecedentes se encuentran en instrumentos de papel y pergamino concebidos para calcular, enseñar y representar conocimientos. Con el desarrollo de la industria editorial, esos mismos principios dieron lugar a formas complejas de entretenimiento y creación artística.

Para las artes gráficas, constituyen un ejemplo especialmente claro de producto impreso cuyo funcionamiento depende tanto del diseño y la imagen como de la ingeniería del soporte. Su conservación exige comprender exactamente esa relación.

Fuentes consultadas

  1. University of North Texas Libraries. A Tour Through Their History: Introduction. Historia temprana de libros móviles y mecanismos científicos.
  2. Library of Congress, Beatriz Haspo (2023). The Spooky Secrets Behind Pop-up Books!. Historia, materiales, riesgos y preservación.
  3. Smithsonian Institution Libraries. Paper Engineering Historical Highlights. Cronología editorial de hitos.
  4. Cotsen Children’s Library, Princeton University, Amanda M. Brian (2012). Lothar Meggendorfer’s Mechanical Books. Mecanismos y contexto editorial de Meggendorfer.
  5. Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum, Stephen Van Dyk (2019). Paper, Glue, and Wonder. Prototipado y diseño contemporáneo.
  6. University of Iowa Libraries (2025). Paper Engineering in Art, Science, and Education. Tipologías y usos históricos.
  7. University of Michigan Library, Shaoyi Qian (2022). Get Those Books Moving: Part 3. Restauración mecánica de Blinky Bill.
  8. University of Michigan Library, Katarina Stiller (2023). Get Those Books Moving: Part 4. Conservación de dos obras de Kubašta.
  9. Library of Congress. Handling Your Books. Recomendaciones de manejo y conservación.
  10. Papersmyths, fabricante especializado. How We Make Pop-Ups. Secuencia de prototipado, impresión, troquelado y ensamblaje; fuente profesional referida a su propio proceso.
  11. University of Utah, Opening Artists’ Books. Grain direction. Dirección de fibra, plegado y estabilidad dimensional del papel.
  12. Sappi. Folding and Scoring: Finishing of Coated Papers after Sheet-Fed Offset Printing. Documento técnico sobre hendido, fibra y fisuración de estucados; su ámbito son papeles estucados impresos en offset de pliegos.
  13. Biblioteca Nacional de España. Astronomicum Caesareum. Descripción institucional de las volvelles impresas y coloreadas a mano de la edición de 1540.