Durante siglos, tratados de Arquímedes permanecieron ocultos bajo las oraciones de un libro medieval. Su recuperación requirió conservar el pergamino y registrar señales que una imagen ordinaria no permitía distinguir. El caso explica cómo los materiales de escritura condicionan tanto la transmisión del conocimiento como su recuperación.
Un libro que contiene otros libros
El palimpsesto de Arquímedes es un libro de oraciones cristiano escrito en griego en el siglo XIII. Sus hojas se prepararon reutilizando pergaminos de manuscritos anteriores. Entre ellos había un códice del siglo X con copias de tratados de Arquímedes, matemático de Siracusa del siglo III a. C.
Conviene establecer una distinción: no se conserva un manuscrito escrito por Arquímedes, sino una copia medieval de algunos de sus textos, reutilizada después para producir otro libro. Es precisamente esa superposición la que hace singular al objeto.
Un palimpsesto es un soporte manuscrito cuya escritura anterior ha sido eliminada o atenuada para permitir una nueva utilización. El borrado puede reducir notablemente la legibilidad sin eliminar por completo los restos materiales de tinta y las modificaciones que la escritura dejó en el soporte.
Cómo se reutilizó el pergamino
El manuscrito científico del siglo X se desmontó; sus hojas se rasparon para reducir la escritura precedente, se reorganizaron y se emplearon en la confección de un libro litúrgico. Algunas se giraron y plegaron, de manera que la escritura antigua quedó orientada de forma diferente a la del texto nuevo.
El libro de oraciones fue completado en Jerusalén el 14 de abril de 1229, según la inscripción que permitió identificar al escriba Johannes Myronas. Su nombre no convierte en demostrable cada operación material que pudo realizarse durante la preparación de todas las hojas.
El reaprovechamiento del pergamino no fue exclusivo de este códice. A diferencia del Sutra del Diamante, impreso sobre papel, aquí hablamos de escritura manuscrita sobre un soporte de origen animal. El material era costoso de producir, y la transformación de hojas anteriores respondía a necesidades prácticas de reutilización. En este caso, aquella operación ocultó textos científicos que después resultarían de enorme importancia.
La materia prima: pergamino, tinta y capas de escritura
El pergamino se obtiene a partir de piel animal preparada para escribir, no de fibras vegetales como el papel. Su componente estructural principal es el colágeno, cuya estabilidad depende tanto de su conservación material como de las intervenciones a las que se somete.
En el palimpsesto coinciden diferentes escrituras y marcas: el texto antiguo parcialmente borrado, la escritura religiosa del siglo XIII y señales de reparaciones, daños y añadidos posteriores. La identificación de estas capas no equivale a conocer de forma completa la receta de todas las tintas.
La recuperación de la escritura antigua fue posible porque algunos restos conservaron propiedades ópticas o señales elementales distinguibles de las del pergamino y otras marcas. No significa que todo el texto original estuviera intacto ni que pudiera recuperarse sin lagunas.
Del redescubrimiento a la investigación moderna
El filólogo danés Johan Ludvig Heiberg identificó en 1906 escritos de Arquímedes ocultos bajo el texto religioso y consiguió transcribir parte de ellos con los recursos de su época.
El manuscrito pasó por distintas manos y sufrió daños importantes, incluidos episodios de humedad, moho y pinturas añadidas en el siglo XX. Estas últimas, presentadas como imágenes antiguas, son consideradas falsificaciones.
En 1998 fue adquirido en una subasta por un coleccionista privado. Desde 1999 quedó depositado en el Walters Art Museum, en Baltimore, para su conservación, estudio y documentación. El museo no debe identificarse automáticamente como propietario del códice.
Antes de fotografiar: conservar y separar las hojas
La dificultad principal no era únicamente tecnológica. El manuscrito estaba deteriorado y su encuadernación ocultaba zonas de escritura en los pliegues y el lomo.
La conservadora Abigail Quandt dirigió una intervención destinada primero a estabilizar el objeto y después a permitir su documentación. La separación controlada de las hojas se desarrolló entre febrero de 2000 y noviembre de 2004. Una dificultad particular fue la presencia de un adhesivo moderno en el lomo, difícil de retirar sin comprometer el pergamino.
La preparación comprendió el registro del estado de las hojas, la retirada selectiva de materiales añadidos, la estabilización de zonas dañadas y operaciones de conservación adaptadas a cada fragmento. Algunas hojas terminaron protegidas en soportes individuales de doble cara que facilitan su estudio y conservación.
La intervención física precedió al tratamiento digital: una imagen útil exige que el original pueda manipularse y colocarse de forma segura, sin someterlo a riesgos desproporcionados.
Imagen multiespectral: separar señales sin separar las tintas
En una fotografía convencional, el pergamino, la escritura posterior y la tinta antigua pueden presentar contrastes insuficientes para que el texto borrado resulte legible.
La imagen multiespectral registra el mismo objeto bajo distintas condiciones espectrales de iluminación, incluidas bandas del visible y del ultravioleta; el proyecto también empleó técnicas relacionadas con la respuesta en otras regiones del espectro. Cada captura aporta una distribución distinta de intensidades.
Mediante el registro geométrico de las imágenes y su procesado matemático, los investigadores pudieron resaltar la escritura inferior y reducir visualmente la interferencia del texto posterior. Entre los procedimientos utilizados se encuentran análisis multivariantes y representaciones en pseudocolor.
Las dos representaciones del par de folios 002r–001v incluidas a continuación permiten apreciar que el resultado del procesamiento depende de cómo se combinan las señales. La versión denominada true pack8 y la variante pseudo no-veil son productos de registro y procesamiento del proyecto: no deben rotularse simplemente como «antes» y «después» ni como fotografía sin intervención digital.
Este último término no significa que el manuscrito adquiriera colores reales nuevos. Se trata de una visualización calculada para distinguir componentes de información que una imagen RGB ordinaria muestra mezclados.
Las operaciones digitales no eliminan físicamente la tinta superior ni garantizan la lectura de todos los fragmentos. Su eficacia depende de la respuesta espectral del soporte, las tintas, la iluminación y el estado de conservación.
Fluorescencia de rayos X: cartografiar el hierro
Algunas páginas continuaron siendo especialmente difíciles de interpretar porque tenían suciedad acumulada o pinturas superpuestas. Para ellas, los investigadores recurrieron también a la imagen por fluorescencia de rayos X (XRF, por sus siglas en inglés).
La técnica excita determinados elementos presentes en el material y detecta radiación característica de su composición elemental. En este proyecto se utilizó especialmente la señal asociada al hierro de restos de la escritura antigua para obtener mapas de su distribución.
A diferencia de una radiografía convencional por transmisión, el mapa XRF no representa simplemente cuánta radiación atraviesa la hoja: muestra la intensidad detectada de señales elementales en distintas posiciones. Así fue posible recuperar trazos ocultos incluso bajo algunas pinturas posteriores.
Como ejemplo de esta modalidad, el proyecto difundió una representación XRF en pseudocolor del folio 021v. La figura no es una fotografía convencional ni muestra una imagen «natural» del pergamino: representa información obtenida por una medición instrumental.
Los trabajos realizados en instalaciones de Stanford Synchrotron Radiation Lightsource (SSRL) permitieron explorar secciones complejas con un haz intenso y ajustable. Como la exposición a rayos X puede presentar riesgos para materiales sensibles, el proyecto incluyó ensayos y controles de conservación.
Conviene evitar otra conclusión excesiva: detectar hierro en una escritura no demuestra por sí solo su fórmula completa, ni identifica de forma concluyente todos los pigmentos, compuestos o aglutinantes empleados.
Qué textos se pudieron recuperar
El palimpsesto conserva testimonios extraordinarios de obras atribuidas a Arquímedes, entre ellas El método de los teoremas mecánicos y Stomachion, cuyos textos se conocen por este testimonio, además de Sobre los cuerpos flotantes, conservado aquí en griego.
El trabajo de lectura también reveló materiales ajenos a Arquímedes, incluidos discursos del orador ateniense Hipérides y un comentario sobre las Categorías de Aristóteles.
Estos resultados son relevantes tanto para la historia de las matemáticas como para la transmisión textual. No equivalen a afirmar que los investigadores reconstruyeran íntegramente todos los libros perdidos ni que cada interpretación académica esté definitivamente cerrada.
Una lección para las artes gráficas y la conservación documental
El caso muestra que la imagen de un documento no es independiente de su fabricación. El soporte, la composición y la penetración de las tintas, la orientación de las escrituras y los deterioros alteran las señales disponibles para una futura lectura.
También ilustra una distinción esencial entre conservar, registrar e interpretar:
- Conservar es estabilizar el objeto y limitar nuevas pérdidas.
- Registrar es obtener imágenes y datos con procedimientos documentados y repetibles.
- Interpretar es relacionar esas señales con letras, diagramas, obras y contextos históricos.
La digitalización no sustituye la conservación material. Tampoco una imagen procesada debería presentarse sin explicar qué información procede del objeto y qué operaciones se realizaron para mejorar su lectura.
El proyecto publicó imágenes y transcripciones digitales con metadatos normalizados, facilitando que otros especialistas revisaran las lecturas y aplicaran nuevos procedimientos de análisis.
Conclusiones
Como el Códice Gigas, también realizado sobre pergamino, el palimpsesto recuerda que la historia de los libros incluye soportes y técnicas anteriores a la impresión. El palimpsesto de Arquímedes reúne en un solo objeto varias etapas de la historia de la comunicación escrita: la copia manuscrita de tratados científicos, la reutilización medieval del pergamino, las reparaciones posteriores y la recuperación contemporánea mediante técnicas de imagen.
Su enseñanza más valiosa para PortalGraf es que la legibilidad de un documento depende de propiedades materiales y de decisiones técnicas, tanto en el momento de producirlo como siglos después, cuando se intenta conservarlo e interpretarlo.
Fuentes consultadas
- The Walters Art Museum. Lost and Found: The Secrets of Archimedes (2011). Contexto histórico, conservación, lectura y autores recuperados.
- The Walters Art Museum. With X-Ray Florescence Imaging, New Ability to Read Previously Unknown Mathematical Treatises in Archimedes Palimpsest (2005). Aplicación de fluorescencia de rayos X.
- Stanford Synchrotron Radiation Lightsource (SSRL). X-rays Illuminate Ancient Archimedes Text (2005). Señal de fluorescencia y experimentación instrumental.
- Text Encoding Initiative Consortium. Archimedes Palimpsest Project. Edición digital, imágenes y transcripciones.
- University of Pennsylvania / OPenn. The Archimedes Palimpsest: archivos y documentación técnica. Repositorio de datos e imágenes del proyecto.
- Wikimedia Commons. Archimedes Palimpsest Image Bank. Copias de las tres imágenes utilizadas. Identificación específica de archivos en los pies de figura.