Primero vamos a situarnos un poco y conocer mejor qué es eso de la tensión superficial o capilaridad.
La tensión superficial del agua
La tensión superficial del agua es el efecto físico (energía de atracción entre las moléculas) que “endurece” la capa superficial del agua en reposo y permite a algunos insectos, como el mosquito y otros, desplazarse por la superficie del agua sin hundirse.
Los detergentes tienen la capacidad para romper esta tensión superficial del agua; es por esto y por muchas otras razones que verter este tipo de químicos en las aguas puede ocasionar la ruptura del ecosistema y la desaparición de las especies que en él viven.
Vista esta propiedad del agua y, en general, de todos los fluidos. Sabiendo que el agua ocupa un gran papel dentro del campo de la impresión offset, formando parte de la solución de mojado. Debemos tener en cuenta este parámetro como un parámetro importante, que debe ser controlado mediante agentes tensoactivos (que reducen la tensión superficial).
En la actualidad, los agentes tensoactivos van incluidos dentro del aditivo para la solución de mojado, pero no todos los aditivos están formulados del mismo modo, ni son válidos, o por lo menos óptimos, para todos los tipos de agua. Siempre hay que elegir el aditivo más adecuado para el agua a emplear, y tomando en cuenta la máquina, el sistema de humectación y su estado.
Como complemento del aditivo y para algunos sistemas de humectación con control de temperatura, se usa el alcohol isopropílico para combatir aún más la tensión interfacial. Pero, en la actualidad, el uso de alcohol isopropílico tiende a desaparecer, siendo sustituido por los llamados "sustitutivos de alcohol" que cumplen con la misma función y que, aunque al principio presentaban ciertos inconvenientes, en la actualidad están casi todos solventados. Todos estos esfuerzos son para garantizar la mayor humectación posible, es decir, mojar al máximo con la menor cantidad de fluido posible para beneficiar a la impresión, y con la menor cantidad de agentes contaminantes para ajustarse a las normas y ser más respetuoso con el medio ambiente.
Siempre hay que pensar en este como un factor más dentro de la solución de mojado o humectante, sin restar importancia a todos los demás factores que entran en juego, como la acidez, dureza, temperatura...
El secreto del éxito está en el equilibrio.
