CONOCIMIENTO PARA LAS ARTES GRÁFICAS
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HISTORIA

En 1377, un templo coreano imprimió un libro budista con tipos móviles metálicos. El Jikji conserva huellas del proceso: caracteres desiguales, impresión irregular y correcciones a pincel, casi ocho décadas antes de la Biblia de Gutenberg.

Doble página conservada del Jikji, impresa en Corea en 1377 con tipos móviles metálicos, hoy custodiada por la Bibliothèque nationale de France
Doble página del Jikji, impresa en 1377 durante la dinastía Goryeo. Ejemplar conservado en la Bibliothèque nationale de France. Reproducción documental a partir de la imagen facilitada para el artículo.

Un libro coreano que obliga a mirar más allá de Gutenberg

El Jikji, título abreviado de Baegun hwasang chorok buljo jikji simche yojeol, es una selección de enseñanzas budistas asociada al monje Baegun. En julio de 1377 se imprimió mediante tipos móviles de metal fundido en el templo de Heungdeok-sa, en Cheongju, durante la dinastía coreana de Goryeo. Su fecha, lugar y técnica se documentan en el colofón del ejemplar conservado y en los expedientes patrimoniales de UNESCO.

La Bibliothèque nationale de France (BnF), que custodia el volumen, lo identifica como el libro conservado más antiguo conocido impreso con tipos móviles metálicos. La precisión importa: conservado no significa primero fabricado. Existen referencias históricas a usos anteriores de esta tecnología, pero no un ejemplar anterior cuya identificación goce del mismo consenso. Tampoco es el primer libro impreso de la historia, porque la xilografía asiática es mucho más antigua.

Como punto de comparación, la Biblia de Gutenberg se imprimió hacia 1455, aproximadamente 78 años más tarde. Este orden cronológico no demuestra una transmisión directa de técnicas de Corea a Maguncia; son dos historias materiales y culturales que deben estudiarse con sus propias fuentes.

Qué se conserva realmente del Jikji

La obra se concibió en dos volúmenes, pero de la edición de 1377 realizada con metal solo se conoce actualmente el segundo. Se encuentra en la BnF con la signatura Coréen 109. Una edición xilográfica posterior, fechada en 1378, conserva el texto completo en Corea. Conviene no confundir ambas ediciones: una emplea caracteres metálicos individuales y otra matrices de madera tallada.

El contenido reúne enseñanzas y comentarios asociados a la tradición budista Seon. El interés para las artes gráficas no está en traducir su doctrina, sino en reconocer cómo un taller convirtió muchos signos individuales en páginas repetibles y qué huellas de esa operación permanecen visibles.

De la página tallada al carácter reutilizable

En la xilografía, la matriz conserva un bloque grabado con una página o una composición fija. Para producir otra página, normalmente se necesita preparar otro bloque. En la tipografía con tipos móviles, la composición se construye reuniendo unidades independientes, que después pueden desmontarse y reutilizarse.

La diferencia no convierte automáticamente a la tipografía en un procedimiento más rápido para cualquier trabajo. La fundición de los signos, la preparación del surtido, la composición y la corrección exigen una inversión considerable. Su ventaja potencial aparece al reutilizar el material tipográfico en obras y composiciones distintas. La xilografía, por su parte, permite conservar las matrices para nuevas tiradas sin recomponer las páginas.

Los tipos metálicos: lo que sabemos y lo que se reconstruye

La documentación coreana y el colofón identifican el empleo de caracteres de metal fundido, denominados juja. Eso no equivale a conocer con certeza la aleación exacta, los moldes, los materiales auxiliares ni la secuencia de todas las operaciones del taller de Heungdeok-sa. Las demostraciones museográficas actuales ayudan a comprender principios de fabricación, pero no pueden utilizarse como prueba de que cada gesto histórico fuera idéntico.

Una impresión con tipos requiere producir caracteres en relieve, reunirlos en líneas, mantener su posición durante el entintado y transferir la imagen al papel. En la escritura china utilizada en el libro, el taller debía gestionar un repertorio de signos mucho mayor que un alfabeto reducido; el número y distribución efectivos de los tipos de este taller no se deducen de la mera observación de una página.

La calidad de la impresión permite estudiar el grado de regularidad alcanzado, pero no identificar por sí sola la receta metalúrgica. Sería incorrecto atribuir al Jikji sin análisis específicos la misma aleación, el mismo molde ajustable o la misma prensa que suelen asociarse a la tipografía europea posterior.

Ilustración conceptual de caracteres metálicos en relieve junto a hojas con escritura vertical, sin reproducción de piezas históricas concretas
Recreación conceptual para explicar el principio de composición con tipos móviles metálicos. No representa los caracteres, la matriz, el taller ni el procedimiento exacto de impresión del Jikji. Ilustración generada para PortalGraf.

Una impresión irregular que hoy es información técnica

En el Jikji se observan diferencias de intensidad de tinta entre caracteres, alineaciones imperfectas, signos parcialmente impresos y algunas correcciones posteriores. La documentación de Jikji Global, vinculada a Cheongju, relaciona parte de esas irregularidades con alturas distintas de tipos y con el ajuste de la composición. También describe caracteres débiles reforzados a pincel y signos omitidos añadidos a mano.

Desde una perspectiva de producción, esos rasgos recuerdan defectos conocidos de los sistemas de impresión en relieve: altura impresora desigual, entintado irregular, contacto insuficiente o desplazamientos del conjunto. Sin embargo, no permiten diagnosticar una causa única para cada carácter observado. El resultado depende también del papel, la tinta, los movimientos del soporte y el estado de conservación.

Un estudio de imágenes publicado en Heritage en 2023 comparó patrones tonales de impresos históricos, incluido el Jikji. El análisis ayuda a describir zonas claras y oscuras, pero no equivale a una caracterización química de la tinta ni demuestra por sí mismo la técnica de fabricación de cada tipo. Las diferencias de fotografía, iluminación y procesado digital también limitan las comparaciones.

El papel y la fabricación del libro

Una investigación material publicada en 2006 identificó el soporte del ejemplar como papel coreano tradicional (hanji), con fibras relacionadas con la morera papelera. El estudio examinó además el plegado, las uniones y las alteraciones visibles de la pieza. La designación general de hanji no autoriza a suponer una receta única de fibras, encolantes o acabados para todas las hojas.

El contraste con los soportes europeos del siglo XV es útil: Gutenberg trabajó en gran medida con papeles de trapo y también con pergamino, mientras que las tradiciones papeleras de Asia oriental empleaban fibras y métodos diferentes. Para comprender esa evolución puede consultarse la historia del papel publicada en PortalGraf.

El Jikji es, además, un objeto compuesto: impresión, plegado, unión de hojas y encuadernación forman parte de su biografía. No todas las características actuales de su cubierta o sus reparaciones tienen por qué corresponder al acabado de 1377.

Del templo de Heungdeok-sa a la Biblioteca Nacional de Francia

El ejemplar conservado llegó a Europa a través de la colección de Victor Collin de Plancy, diplomático francés destinado en Corea a finales del siglo XIX. Fue adquirido por el coleccionista Henri Vever, que lo legó a la Bibliothèque nationale; entró en las colecciones en 1952, según la BnF. Este recorrido forma parte de su historia de custodia y de los debates contemporáneos sobre patrimonio cultural.

La BnF lo conserva como Coréen 109 en la reserva del Departamento de Manuscritos. Su consulta física está muy restringida para reducir riesgos de manipulación y movimiento. La institución ofrece digitalizaciones mediante Gallica, que permiten estudiar las páginas sin exigir el acceso reiterado al original.

En 2001 el volumen fue inscrito en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO. En 2023 volvió a exponerse al público durante la muestra Imprimer ! L’Europe de Gutenberg en París. En conservación, la exhibición temporal de un objeto excepcional no debe confundirse con disponibilidad para consulta ordinaria.

La comparación con Gutenberg: semejanzas y límites

Ambos casos comparten el principio de componer una imagen a partir de caracteres reutilizables de metal. Pero se produjeron en contextos técnicos y editoriales diferentes, con tradiciones distintas de papel, escritura, entintado y organización del libro.

No es riguroso describir el Jikji como una Biblia coreana anterior a Gutenberg ni sostener que Gutenberg aprendió directamente del taller de Cheongju. El valor histórico del Jikji es demostrar la existencia material de impresión tipográfica metálica en Corea en 1377; el de la Biblia de Gutenberg, mostrar el desarrollo y la difusión de un sistema europeo de producción de grandes tiradas durante el siglo XV.

Entre los antecedentes asiáticos también figura el Sutra del Diamante de 868, impreso por xilografía. Los tres ejemplos permiten explicar procesos diferentes sin atribuir la historia de la impresión a un único inventor.

Conclusiones

El Jikji confirma que la impresión mediante caracteres móviles de metal ya se practicaba en Corea en el siglo XIV. Su estado material permite investigar composición, transferencia, irregularidades de impresión, correcciones manuales y conservación del papel. La mayor lección gráfica es metodológica: una página impresa no solo comunica un texto; conserva indicios del procedimiento que la produjo.

Reconocer su precedencia cronológica respecto de Gutenberg no exige inventar una genealogía técnica directa. Exige distinguir el testimonio conservado, los antecedentes documentales, las reconstrucciones de taller y las hipótesis todavía abiertas.

Fuentes consultadas

  1. Bibliothèque nationale de France. «Jikji, a treasure of the world of printing». Identificación, edición, procedencia, conservación y consulta digital.
  2. UNESCO, Memoria del Mundo. Ficha de inscripción del volumen II del Jikji. Fecha, técnica, lugar e importancia documental.
  3. UNESCO. Expediente de candidatura del Jikji al registro Memoria del Mundo. Datos del colofón y reconocimiento patrimonial.
  4. Cheongju, Jikji Global. «Commentary on the Original Text». Observación de defectos, uniformidad y retoques del impreso.
  5. Nam, K.-H. y colaboradores (2006). «A Research on the Physical Condition of the Original Jikji Held at the Bibliothèque nationale de France». Examen material del papel, plegado y alteraciones.
  6. Yoo, W. S. y Yun, J. S. (2023). «Ink Tone Analysis of Printed Character Images towards Identification of Medieval Korean Printing Technique», Heritage. Comparación de imágenes de impresos históricos.
  7. Bibliothèque nationale de France. «Printing! Gutenberg’s Europe». Contextualización de las técnicas de Asia oriental y de Gutenberg.