CONOCIMIENTO PARA LAS ARTES GRÁFICAS
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HISTORIA

En la acrópolis de Pérgamo, en la actual Turquía, los reyes atálidas impulsaron durante el período helenístico una biblioteca de gran prestigio. Su historia reúne tres cuestiones esenciales para la cultura escrita: la acumulación y el estudio de los libros, el uso de soportes como el papiro y las pieles preparadas y la transformación del conocimiento en un instrumento de prestigio político. También está rodeada de relatos célebres —como la supuesta invención del pergamino para contrarrestar un embargo egipcio— que conviene examinar con cautela.

Restos arqueológicos del santuario de Atenea en la acrópolis de Pérgamo, con pavimentos, basas de columnas y fragmentos de piedra
Restos del santuario de Atenea, Pérgamo, vistos desde el nordeste. El entorno está asociado a la zona donde tradicionalmente se sitúa la biblioteca; la fotografía no identifica una sala bibliotecaria de forma inequívoca. Fotografía: Mark Landon, 1990 (digitalizada en 2021), CC BY 4.0; archivo Wikimedia Commons. Redimensionada proporcionalmente, sin recortes.

Una ciudad convertida en centro de estudio

Entre los siglos III y II a. C., Pérgamo creció bajo los atálidas y desarrolló un conjunto monumental en la acrópolis. La UNESCO reconoce la biblioteca entre los elementos del paisaje cultural de la ciudad antigua. La tradición atribuye especial importancia al reinado de Eumenes II (197–159 a. C.) en la consolidación de la colección.

Una biblioteca de esta naturaleza no era simplemente un almacén de rollos. El valor político de reunir obras y eruditos iba unido al trabajo intelectual: lectura, comparación de versiones, enseñanza y crítica textual. Pérgamo compitió culturalmente con otros centros helenísticos, especialmente Alejandría, aunque las fuentes antiguas no siempre permiten cuantificar su alcance.

El recinto y lo que permite afirmar la arqueología

En el santuario de Atenea, detrás de la estoa septentrional, existen espacios que la arqueología ha identificado tradicionalmente con la biblioteca. La atribución es relevante, pero las salas no conservan los libros ni un inventario original que permita reconstruir por completo su funcionamiento.

Los planos y secciones publicados por Richard Bohn en 1885 documentan la interpretación arquitectónica de esas dependencias. Deben presentarse como estudios arqueológicos y reconstrucciones, no como fotografías del aspecto original de la biblioteca.

Lámina arqueológica en blanco y negro de 1885 con sección y planta de la estoa norte y la sala tradicionalmente atribuida a la biblioteca de Pérgamo
Richard Bohn, Das Heiligtum der Athena Polias Nikephoros, en Altertümer von Pergamon, II, lámina XXXIII (1885). Planta y sección restituidas de la estoa septentrional y una sala considerada tradicionalmente biblioteca. Es una interpretación arqueológica del siglo XIX, no una imagen contemporánea de la Antigüedad. Dominio público. Imagen original · edición de Heidelberg.

Papiro, pieles preparadas y el origen de la palabra pergamino

En la Antigüedad mediterránea el papiro fue un soporte fundamental del libro en rollo. También se escribía sobre pieles animales, documentadas antes del esplendor de Pérgamo. El pergamino, obtenido mediante preparación y afinado de la piel, ofrecía otra superficie para la escritura, con cualidades materiales y posibilidades de uso distintas de las del papiro.

La vinculación etimológica entre Pérgamo y pergamena no prueba que los habitantes de la ciudad inventaran la escritura sobre piel. La versión popular relata que Egipto restringió la exportación de papiro para frenar la biblioteca rival y que Pérgamo reaccionó desarrollando el pergamino. Plinio el Viejo transmite esa historia remitiéndose a Varrón (Historia natural, XIII, 70). Sin embargo, las pieles se utilizaban como soporte de escritura desde mucho antes y no disponemos de pruebas suficientes para confirmar el supuesto embargo como causa de una invención.

Conviene distinguir además pergamino de cuero curtido: para escribir, la piel suele prepararse mediante procesos de depilado, tensado, secado y raspado, sin convertirla necesariamente en cuero mediante curtición. La descripción concreta del proceso varió según época y región; no debemos proyectar automáticamente procedimientos medievales sobre el taller helenístico.

Copiar libros y comparar textos

Los libros antiguos se transmitían mediante copias manuscritas. Cada reproducción podía introducir variantes, errores, lagunas o correcciones. Por ello, reunir ejemplares distintos de una misma obra tenía interés no solo para la conservación, sino también para la comparación filológica.

Estrabón (Geografía, XIII, 1, 54) menciona el interés de los atálidas por adquirir libros al relatar la transmisión de los escritos de Aristóteles y Teofrasto. El relato es un testimonio antiguo de esa reputación coleccionista, pero no proporciona un catálogo comprobable de los fondos de Pérgamo.

La actividad intelectual suele asociarse con Crates de Malos y con la tradición de los estudios homéricos. La relación entre sus propuestas filológicas y el entorno de Pérgamo ofrece una forma más sólida de explicar el papel del centro que repetir cifras de volúmenes sin suficiente contexto.

¿Doscientos mil rollos regalados a Cleopatra?

Plutarco refiere que se acusó a Marco Antonio de entregar a Cleopatra bibliotecas de Pérgamo con 200.000 volúmenes (Vida de Antonio, 58). El pasaje presenta la noticia como parte de una lista de acusaciones políticas, no como un inventario arqueológico ni como una transferencia acreditada documentalmente. Por tanto, no es correcto afirmar sin reservas que la biblioteca tenía exactamente 200.000 libros o que todos fueron trasladados a Alejandría.

De los rollos al estudio de los soportes

La historia de Pérgamo ilustra una transición más amplia en la tecnología del libro. Papiro, pergamino, rollo y códice coexistieron durante siglos y sus usos variaron por contexto, disponibilidad, función y cronología. Sería erróneo suponer que el pergamino sustituyó inmediatamente al papiro o que el códice nació en Pérgamo.

El interés de esta biblioteca para la historia de las artes gráficas reside en cómo se conectan el soporte material, el trabajo de los copistas, la organización de las colecciones y el estudio crítico del texto.

Conclusión

La Biblioteca de Pérgamo fue un centro de prestigio intelectual en el mundo helenístico, pero parte de su fama posterior está construida sobre relatos cuya historicidad resulta discutida. Su caso permite separar la evidencia arqueológica y textual de las tradiciones sobre inventos y cifras espectaculares. También recuerda que la historia del libro no depende de un único soporte: se construye mediante decisiones técnicas, redes comerciales y prácticas de copia, lectura y conservación.

Fuentes consultadas

  1. UNESCO World Heritage Centre. Pergamon and its Multi-Layered Cultural Landscape. Consultar fuente.
  2. Plinio el Viejo. Historia natural, XIII, 70 (tradición transmitida a partir de Varrón); comentario técnico sobre pergamino, UCL. Consultar fuente.
  3. Estrabón. Geografía, XIII, 1, 54. Consultar fuente.
  4. Plutarco. Vida de Antonio, 58. Consultar fuente.
  5. Gregory Nagy, Center for Hellenic Studies, Harvard. The Library of Pergamon as a Classical Model. Consultar fuente.
  6. Richard Bohn. Altertümer von Pergamon II: Das Heiligtum der Athena Polias Nikephoros, lámina XXXIII (1885). Consultar fuente.
  7. University College London, Digital Egypt. Parchment (vellum). Consultar fuente.
  8. Gaëlle Coqueugniot. Where was the royal library of Pergamum?, en Ancient Libraries. Consultar fuente.

Créditos de imágenes

Santuario de Atenea, Pérgamo: fotografía Mark Landon, 1990, digitalizada en 2021, CC BY 4.0 (archivo y atribución, licencia). Se ha reducido proporcionalmente a WebP sin recorte. Plano y sección del santuario: Richard Bohn, 1885, dominio público (archivo original); adaptación técnica proporcional a WebP.