CONOCIMIENTO PARA LAS ARTES GRÁFICAS
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HISTORIA

En la Nínive del siglo VII a. C., durante el reinado de Asurbanipal, se reunieron y copiaron numerosos textos en tablillas de arcilla. Muchos sobrevivieron al final del Imperio neoasirio y hoy permiten estudiar las prácticas de escritura, copia y transmisión del conocimiento en Mesopotamia. Antes de los libros de papel, una biblioteca podía conservar obras escritas mediante impresiones de estilete sobre arcilla húmeda. La llamada «Biblioteca de Asurbanipal», sin embargo, no debe confundirse con una colección única cuya extensión y organización conozcamos por completo.

Tablilla de arcilla fragmentaria con dos columnas de densa escritura cuneiforme, exhibida en un soporte de museo
Tablilla del Diluvio, tablilla XI del Poema de Gilgamesh, siglo VII a. C. Nínive; British Museum, K.3375. Fotografía: BabelStone, CC0 1.0. Imagen y declaración de reutilización. La pieza muestra signos cuneiformes impresos en arcilla y pérdidas materiales del soporte.

Una colección real en la antigua Nínive

Asurbanipal reinó entre 669 y aproximadamente 630 a. C. y promovió la recopilación de documentos procedentes de distintas regiones mesopotámicas. Las excavaciones realizadas en Kuyunjik, el emplazamiento de la antigua Nínive, han proporcionado decenas de miles de tablillas y fragmentos. Se suele citar una cifra aproximada de 32.000 piezas, pero conviene distinguir fragmentos recuperados, tablillas completas y obras textuales: no son unidades equivalentes.

Tampoco puede afirmarse que todo el material recuperado formara una sola biblioteca cuidadosamente delimitada. La investigación separa, en la medida que lo permiten el contexto arqueológico, la escritura y los colofones, las piezas relacionadas con la colección real de otros archivos y depósitos del yacimiento.

La arcilla y la impresión de los signos

El escriba preparaba la arcilla para que ofreciera una superficie maleable. Con un estilete imprimía signos formados por trazos en forma de cuña, según las convenciones de la escritura cuneiforme. Se trataba de una operación de impresión física sobre el soporte, distinta de aplicar tinta sobre papiro. Las dimensiones, el grosor y la organización de las caras variaban según el contenido y la finalidad del documento.

La forma de las tablillas condicionaba su lectura: unas presentaban texto en columnas densas; otras incorporaban inscripciones en anverso, reverso o cantos. Las series extensas podían distribuirse en varias tablillas numeradas. No toda tablilla se cocía deliberadamente; las condiciones posteriores de incendio y enterramiento contribuyeron a conservar algunos conjuntos, pero el fuego no garantizaba por sí mismo su supervivencia.

Copiar, cotejar y reunir conocimientos

La colección asociada al rey incluía composiciones literarias, listas léxicas, rituales, tratados de presagios, textos médicos, materiales astronómicos y astrológicos y otros documentos. Muchos eran copias de tradiciones anteriores. Su reunión exigía escribas formados, modelos de copia y procedimientos de transmisión capaces de mantener textos distribuidos en distintas series.

La biblioteca de Nínive no era, por tanto, una biblioteca de libros encuadernados, sino un conjunto documental materialmente heterogéneo. Sus prácticas de copia y organización deben interpretarse en su contexto; no conviene equipararlas sin más con una imprenta ni con la catalogación bibliográfica contemporánea.

Los colofones: identificar una copia

Algunas tablillas conservan colofones, notas finales o complementarias que pueden registrar información sobre la copia, la propiedad, el escriba o la serie textual. Estos testimonios son esenciales para estudiar qué piezas estuvieron realmente vinculadas a la colección de Asurbanipal y cómo se transmitieron sus contenidos.

Las fórmulas no eran uniformes ni equivalían a fichas catalográficas modernas. Tampoco todas las piezas tenían un colofón. La investigación del proyecto Reading the Library of Ashurbanipal recurre a esas marcas, junto con otros indicios, para reconstruir la circulación de manuscritos cuneiformes. La imagen siguiente muestra el conjunto conservado y expuesto, no un colofón ampliado o identificado.

Vitrinas del British Museum con numerosas tablillas y fragmentos cuneiformes expuestos en varias filas
Exposición de tablillas y fragmentos de la biblioteca de Asurbanipal en el British Museum. La fotografía permite observar la diversidad de formatos y grados de fragmentación; no debe interpretarse como una reconstrucción de las estanterías originales de Nínive. Fotografía: Gary Todd, 2017, CC0 1.0. Imagen y licencia.

La tablilla del Diluvio y el Poema de Gilgamesh

Uno de los objetos más conocidos es la tablilla K.3375 del British Museum. Contiene una parte de la tablilla XI de la versión babilónica estándar del Poema de Gilgamesh, donde Utnapishtim relata el diluvio. El estudio realizado por George Smith en el siglo XIX atrajo una gran atención hacia los paralelos entre tradiciones literarias de Mesopotamia y otros relatos antiguos.

La pieza ilustra la combinación de densidad escrita y vulnerabilidad física: sus signos se distinguen en superficies relativamente pequeñas, mientras que los bordes rotos impiden leerla como si hubiera llegado íntegra. La transcripción, la traducción y la reconstrucción dependen del cotejo con otras copias y fragmentos.

Excavación, fragmentación y reconstrucción

Las campañas arqueológicas de los siglos XIX y XX recuperaron en Nínive miles de fragmentos. Identificar posibles uniones, estudiar caras y cantos y registrar la procedencia de cada pieza son labores que pueden modificar interpretaciones antiguas. Una sola obra puede estar representada por varias tablillas y una tablilla por múltiples fragmentos.

Las bases de datos, las fotografías normalizadas y las ediciones digitales facilitan la comparación de piezas repartidas por colecciones actuales. El inventario moderno conserva información sobre el objeto, pero no constituye una transcripción directa de la organización de la antigua colección real.

Conclusión

La Biblioteca de Asurbanipal muestra que la historia del libro también es la historia de soportes no encuadernados: arcilla maleable, impresiones cuneiformes, series de tablillas y marcas que ayudan a identificar copias. Los hallazgos de Nínive constituyen un testimonio excepcional de preservación documental, aunque su número no permita reconstruir sin incertidumbre una única biblioteca. Para las artes gráficas, su interés reside en la relación entre la técnica de inscripción, la organización material del texto y su transmisión.

Fuentes consultadas

  1. British Museum. The Flood Tablet (K.3375). Consultar fuente.
  2. ORACC, Reading the Library of Ashurbanipal. What is the Library?. Consultar fuente.
  3. ORACC, Reading the Library of Ashurbanipal. Project overview. Consultar fuente.
  4. Yale University, Cuneiform Commentaries Project. Cities and Libraries. Consultar fuente.
  5. BabelStone / Wikimedia Commons. British Museum Flood Tablet, fotografía CC0. Consultar fuente.
  6. Gary Todd / Wikimedia Commons. Library of Ashurbanipal, fotografía CC0. Consultar fuente.

Créditos de imágenes

Tablilla del Diluvio, British Museum K.3375: fotografía BabelStone, CC0 1.0 (archivo de origen). Exposición de tablillas en el British Museum: fotografía Gary Todd, 2017, CC0 1.0 (archivo de origen). Imágenes originales facilitadas para este artículo, redimensionadas proporcionalmente a WebP sin recortes.